Uno de los tratamientos que ofrecen los centros de estética es la radiofrecuencia, una técnica que se basa en ondas electromagnéticas que aplican calor en la piel. De este modo, se favorece la circulación de la sangre, la producción de colágeno, la piel gana en luminosidad y tonificación, se reduce la flacidez y las arrugas… Ahora bien, no todos los usuarios tienen acceso a este tipo de tratamientos, fundamentalmente por su coste económico, de ahí que haya aumentado la oferta de dispositivos de radiofrecuencia para el hogar. En esta comparativa nos vamos a centrar en los que se dedican al rostro.

¿Qué hace la radiofrecuencia en la cara?

Como hemos explicado antes, la técnica de radiofrecuencia se caracteriza por emitir un tipo de calor que, cuando entra en contacto con la piel, produce una serie de beneficios. En el caso del rostro, se aplica para tratar aquellos signos propios del paso del tiempo como las líneas de expresión y las arrugas. Asimismo, permite tratar la pérdida de firmeza logrando que la piel esté más tersa.

¿Qué radiofrecuencia es mejor para el rostro?

Hemos seleccionado cuatro aparatos de radiofrecuencia facial pensados para utilizar en casa. Son los siguientes: Mismon (8,25), Moonssy (8,5), Paduso Skin Sonic Pro (9) y Yuyte (7,25). Los aspectos valorados en sus respectivos análisis han sido:

  • Diseño: desde el punto de vista de la calidad de los materiales y acabados del dispositivo de radiofrecuencia, así como la superficie que aplica la técnica de la radiofrecuencia facial.
  • Configuración: cada uno presenta unas posibilidades de configuración a la hora de realizar un tipo de tratamiento u otro.
  • Batería: todos se alimentan de una batería que se recarga a través de USB, aunque el tiempo de carga y su autonomía varían de un modelo a otro.
  • Resultados: ¿Qué sentimos cuando nos aplicamos el tratamiento? ¿Son efectivos los resultados que promete? A este respecto, tenemos que tener en cuenta que estos resultados nunca podrán equipararse al que ofrecen las máquinas profesionales.

Comparativa de aparatos de radiofrecuencia facial: así los hemos probado

Para realizar esta comparativa, hemos elegido el rostro de una mujer de piel mixta y 43 años de edad con arrugas de expresión pronunciadas a ambos lados de la mandíbula y en la frente. Cada producto se ha utilizado alrededor de dos semanas, dejando un periodo de descanso de varios días cada vez que pasábamos de uno a otro. Antes del inicio de cada sesión, lavamos el rostro y aplicamos un sérum conductor.

Antes de elegir al modelo ganador, es importante recordar que para que los resultados sean visibles es necesario fijar unas rutinas y ser constantes en la utilización de estos aparatos. El dispositivo Paduso Skin Sonic Pro ha obtenido la valoración más alta. Destaca sobre todo por su calidad de fabricación, ergonomía y resultados.

Radiofrecuencia en casa Paduso Skin Sonic Pro: nuestra elección

Ha logrado las valoraciones más altas tanto por diseño como por experiencia de uso. El fabricante ha cuidado la estética de manera especial y eso se nota en pequeños detalles como los acabados de los laterales. Prescinde de la pantalla digital que incorporan otros modelos de su categoría y se controla a través de dos botones que se manejan cómodamente gracias a su tacto y recorrido: además de utilizarlos para encender y apagar el aparato, podemos personalizar el calor que aplica en el rostro a través de tres niveles de intensidad. Con el que más a gusto nos sentimos fue con el segundo.

Ficha técnica

  • Modos de uso: limpieza profunda, nutrición de la piel y lifting
  • Batería: 800 mAh
  • Otros: terapia fotónica led rojo-azul, electroestimulación muscular, sensores laterales, temporizador

Los resultados que proporciona son buenos y el rostro adquiere una mejor apariencia. La hidratación también mejora y notas la piel más cuidada y tersa, con menos ‘imperfecciones’. De sus tres modos de uso, el ‘L’ es el que mejores resultados nos ha dado: produce un agradable masaje que favorece la sensación de relax y el aumento de la circulación sanguínea. Para ello, utilizamos una crema hidratante y aplicamos movimientos firmes en dirección ascendente. Además, disponemos de un modo ‘N’ para trabajar y reafirmar la nutrición de la piel del rostro y otro ‘C’ o de limpieza profunda: en este último caso, hay que utilizar un disco de algodón y empaparlo, no sin antes retirar el anillo de plástico que envuelve el cabezal, insertar el algodón y taparlo de nuevo con el anillo; las primeras veces cuesta un poco, pero luego rápidamente le coges el truco.

Lo mejor, lo peor y conclusiones

  • Lo mejor: materiales de fabricación, ergonomía y facilidad de uso
  • Lo peor: el anillo de plástico que incorpora no siempre se extrae con facilidad
  • Conclusiones: además de ofrecer un diseño bonito y limpio, presenta una calidad de fabricación alta. Es muy sencillo de configurar y sus resultados merecen la pena.

Radiofrecuencia facial en casa Moonssy: la alternativa y mejor relación calidad-precio

Tiene un diseño que nos ha gustado mucho. Se siente especialmente cómodo cuando lo sostienes gracias a su óptima ergonomía lo que, por otro lado, favorece su uso y permite llegar sin problemas a cualquier zona del rostro. Como otros dispositivos de su clase, viene acompañado de una base que, además de servirnos para tenerlo guardado cuando no los utilizamos, actúa como recarga de la batería que incorpora. Hay que invertir algo más de tres horas para que esté cargada al cien por cien.

No solo recurre a la tecnología de radiofrecuencia, sino también a la electroestimulación muscular y a la fototerapia LED, con unos resultados mejores de lo esperado. Al ser un aparato de radiofrecuencia facial para distintos tipos de piel, es posible seleccionar manualmente el nivel de intensidad que queremos aplicar: a través de su display retroiluminado en azul es posible consultar este dato.

Sus cuatro electrodos sobresalen de manera ligera de su emisor de fotones LED que, en función del modo de uso que se elija, adopta uno u otro color: verde, amarillo, rojo, rosa… Esto es importante porque dependiendo de cómo lo queramos utilizar nuestra elección varía. Podemos aplicar al rostro una limpieza en profundidad, utilizarlo para extendernos una crema en vez de utilizar las manos o aplicarnos un tratamiento anti-aging para el tratamiento de líneas de expresión y arrugas, entre otros ejemplos.

Radiofrecuencia facial en casa Mismon

El puerto de carga de la batería —su autonomía es inferior con respecto a otros modelos— se sitúa en la parte trasera de la base incluida en la caja. Mientras, la ergonomía y facilidad de uso del producto se han resuelto bastante bien. Enseguida te habitúas, ya que únicamente incorpora dos botones: uno permite seleccionar el nivel de intensidad que mejor se adapte a nosotros (puede consultarse directamente desde su display) y el otro se utiliza, además de para encenderlo, para seleccionar entre cinco modos de uso (basándonos en nuestra elección, el tiempo de cada sesión varía entre los cinco y los diez minutos).

Su cabezal posee cuatro electrodos que cambian de color (amarillo, rosa, verde, azul o rojo) según el modo de uso elegido al que antes nos hemos referido. Son los siguientes: limpieza, remodelación con máscara, absorción, anti-envejecimiento y anti-acné. Así, automáticamente, el aparato aplica una u otra técnica de belleza: además de apostar por las microcorrientes ofrece tecnología de radiofrecuencia, LED y vibración ultrasónica. Sobre todo, nos quedamos con los resultados que ofrecen los modos de limpieza y absorción del rostro. El modo anti-envejecimiento para las arrugas no es comparable a los resultados del modelo ganador, pero si somos constantes en nuestra rutina los resultados son más que aceptables.

Radiofrecuencia facial en casa Yuyte

Prometía, a priori, una de las experiencias más completas echando un vistazo rápido a sus diferentes características. Sin embargo, los resultados que hemos obtenido le sitúan en última posición. También en lo que a calidades de fabricación y ergonomía se refiere, pues ambos aspectos son bastante mejorables.

Provisto de una batería que se recarga con el cable USB que viene en la caja, basa su funcionamiento en una técnica de iones; de ahí, que su fabricante haya incluido tres tipos de luces LED. Cada una tiene un fin y cambiar un cabezal por otro es fácil. Nuestras pruebas sobre todo se han centrado en la de color rojo recomendada, entre otras cosas, para activar la circulación de la sangre, estimular el colágeno y tratar las arrugas del rostro.

Se controla desde la botonera situada en la parte frontal y sobre ella hay un display que muestra información de interés como, por ejemplo, el nivel de intensidad seleccionado para su función ultrasónica, la cual puede aplicar masajes suaves. Incluso es posible determinar cuánto tiempo queremos que dure la sesión a través de un temporizador que puede configurarse por un tiempo máximo de 15 minutos. El detalle de la base —lo comparte con el resto— viene muy bien no solo para recargarlo, sino para dejarlo siempre en el mismo sitio a salvo de golpes o caídas involuntarias.

Fuente: Elpaís.com

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